El Supermiércoles: análisis en profundidad de las primarias en el Partido Republicano

Estados Unidos es un país diferente: es más grande, tiene más habitantes, posee más dinero, practica deportes propios y muestra cierta tendencia a entrar en guerras. Pero no fueron éstos los temas que el pasado 7 de marzo centraron la atención de los asistentes al “Supermiércoles” organizado por la Universidad San Jorge, sino las próximas elecciones a la presidencia, que decidirán si Obama sigue o no en la Casa Blanca. En una tarde llena de opiniones aunque con escaso debate entre los asistentes, seis personas destriparon la política norteamericana para enseñar sus entresijos a los asistentes a lo largo de dos conferencias.

Imagen de la segunda mesa redonda

Imagen de la segunda mesa redonda. Foto: Jaime Aróstegui

 

 El país de la democracia religiosa

La primera conferencia del Supermiércoles, “La política norteamericana y su relación con Europa”, dejó claro que la forma de elegir un líder para Estados Unidos difiere mucho de la del viejo continente. “Es imposible separar la esfera de lo público y lo privado”, explicó la profesora de Ciencias Políticas de la UNED, Carmen Lumbierres, “sobre todo con la religión, que impregna el lenguaje político de un modo que en Europa sería impensable”.

No es un tema nuevo. Ya en las anteriores elecciones por el puesto de presidente, Obama tuvo que luchar contra rumores que lo definían como musulmán. Interesante detalle en un país tan multicultural, en el que conviven una gran cantidad de creencias. “Lo más curioso”, añade Lumbierres, “es que el agnosticismo es algo extraño y es imposible que un candidato a la presidencia no tenga una religión clara”.

“La importancia de la religión es fundamental”, comenta el profesor de Periodismo de la Universidad San Jorge, Joseph McMahon, “todos se definen, incluso en su cuenta de Twitter”.

En estas elecciones la religión ha vuelto a brillar, pero no del lado demócrata con Obama, sino en las primarias republicanas, donde el candidato que lleva la ventaja, Mitt Romney, se ha declarado mormón (agrupación religiosa cristiana de tipo restauracionista). “Podríamos tener un presidente mormón”, admite McMahon, “pero para la gran mayoría de los americanos, que son protestantes, es un tema que no va con ellos”. Al otro lado del partido republicano está Rick Santorum, que es “demasiado católico. Hay temas muy serios a los que se opone y que en 2012 no tendrían que ser ni de debate”.

¿Ejemplo de democracia?

La situación europea también saltó a la palestra al comparar ambas democracias. “En Estados Unidos las elecciones son de verdad democráticas porque los candidatos compiten y se conoce todo sobre ellos, algo que no ocurre en Europa”, señaló el director internacional de Telemadrid, Miguel Ángel Benedicto, que conectó con la conferencia a través del ordenador.

Según Benedicto, “Europa está absolutamente despolitizada”, algo que corrobora el hecho de cada vez vota menos gente en las elecciones europeas. “Estamos en un embrión de política europea, pero se sigue sin hablar de los problemas de la Unión, sólo de los internos”.

“Europa tiene el problema de que es un gigante económico con pies de barro”, continuó Benedicto en referencia a la falta de políticas comunes. “Si fuéramos un bloque conjunto tendríamos más poder, pero los estados no quieren ceder soberanía” y al final el peso “lo llevan los más fuertes”.

“Es verdad que hay deficiencias a nivel europeo”, comentó Lumbierres en el que probablemente fue uno de los pocos puntos de controversia de la tarde, “pero Estados Unidos no está mejor comparado a nivel nacional”. Entre los puntos que utilizó para apoyar su opinión se encuentra el hecho de que en dicho país las minorías “no es que estén poco representadas, sino que no existen”.

La profesora de la UNED criticó también la poca proporcionalidad del sistema norteamericano y la necesidad de inscribirse en el registro de votantes, algo que lleva a mucha gente a no votar: “No están registrados 51 millones de personas que podrían votar, mientras que hay 1,8 millones que sí están registrados pero están muertos”.

Obama va a ganar

El punto de común acuerdo a lo largo de toda la tarde fue la más que probable futura victoria de Barack Obama. “Todos coinciden en ello a no ser que haya un absoluto descalabro de la economía”, explicó Benedicto, “porque no tiene un oponente”.

“Romney seguramente ganará las primarias republicanas, pero contra Obama lo tendrá más difícil”, comentó también McMahon. Según él, uno de los problemas que tiene Romney es su enorme fortuna, algo que “al público general no le gusta”. Más complicado lo tienen los candidatos Newt Gingrich, que “compite con Santorum para ver quién es más conservador”, y Ron Paul, “que tiene muy pocas posibilidades y, con sus 78 años, tendría que estar pensando más en la jubilación”.

La importancia de Ohio

Durante días se ha comentado la importancia que tiene ganar en Ohio, aunque sin dar demasiadas razones. Al final se la llevó, aunque por poco, Romney. “La importancia de Ohio es que es un estado medio”, explicó McMahon. Además de tener muchos delegados (que decidirán quién es el próximo candidato republicano), es un estado muy dividido entre republicanos y demócratas, con poblaciones mixtas y grandes zonas rurales. Con la mayoría de los estados se puede saber de antemano quién ganará, pero no ocurre lo mismo allí. “La idea es que quien gane Ohio ganará las elecciones”, sentenció McMahon.

 Obama ya no es el cambio

La actual posición del presidente estadounidense vertebró la segunda conferencia, “El Partido Republicano frente a Obama”. Como explicó el director de Arredol, Jorge Romance, “el perfil de Obama en estos últimos cuatro años ha ido cambiando”. En su momento, se lo relacionaba con el cambio, entre otras cosas porque era negro y pensaba darle otro rumbo a la agresiva política exterior del país “que había traído mucho rechazo del resto del mundo”. Sin embargo, esto ya no puede ser porque “él ya no es el cambio”.

Obama “tiene que articular más su discurso en lo que ha hecho y lo que intentará hacer”, señaló Romance, que considera que “ha defraudado a bastante gente”. Entre los problemas que arrastra, se encuentra el hecho de que no pudo aplicar su política sanitaria ni cerrar Guantánamo, además de que tiene que afrontar una crisis mundial que ha dejado un paro cercano al 9%, “bastante para una sociedad tan emprendedora”. El presidente apoyó también un aumento del gasto público para generar más empleo, “pero no lo consiguió”.

A pesar de todo, poca gente cree que Obama pueda perder las elecciones, entre otras cosas por la situación republicana. “Si sigue esta disputa entre candidatos y tienen que esperar hasta agosto para decidir quién compite contra Obama, no van a tener la suficiente fuerza como para poder ganarle”, explicó el especialista en social media político, Carlos Gutiérrez.

El problema de los republicanos, añadió Romance, es que aún no han sido capaces de conseguir a una persona “que aúne a su propio partido y que pueda llegar a los demócratas descontentos”.

Romney, el republicano no republicano

“Romney ganó el supermartes y es el favorito porque es el único que puede enfrentarse a Obama y tener alguna posibilidad de ganar”, comentó el autor del blog Obamaworld, Jordi Pérez Colomé. Según él, el político republicano “ganó en los estados donde más o menos estaba previsto que ganara”. Los otros candidatos, para Jordi, quedan decartados: “Santorum es más papista que el papa y Gingrich es inconcebible como presidente”.

“Mitt Romney es el que ha salido mejor parado, aunque sin mucha diferencia”, añadió Gutiérrez, que explicó la importancia de las redes sociales en las actividades políticas del país. “Cada uno dirige un mensaje a un perfil de votante: Santorum habla del matrimonio gay y de los jóvenes y Gingrich hace la guerra contra Santorum”. Otro tópico muy candente, comenta, es la situación en Israel.

La gran pregunta es por qué, si Romney es el favorito, no está ya como candidato. La respuesta está en que, como señala Colomé, “no llega a conectar con el partido, la gente no se cree que sea tan republicano”.

“Romney no es como Bush, que era capaz de moverse al centro político pero a la vez conectar con sus electores más fieles”, añadió Colomé.

Otra política

Preguntados por la forma de ver la política de los norteamericanos en comparación a España, McMahon contestó que “aquí la imagen de los políticos está por los suelos”, mientras que en Estados Unidos “siguen creyendo en los políticos, entre otras cosas porque el patriotismo obliga a creer”.

“La gente tiene oportunidad de conocer en persona a un candidato porque se mueven mucho”, comentó Colomé, además de que un sector de la población es más activa: “Hay un porcentaje que está muy implicado y es normal participar de voluntario en una campaña”.

Otro aspecto importante a diferenciar es la existencia de primarias, algo que, según Romance, supone en España “un trauma insuperable” porque acaban “destruyendo la unidad de partido”. Sitúa la política orgánica a otro nivel, algo que no considera probable que cambie en poco tiempo. “Quiero pensar que las cosas van a ir cambiando”, sentencia, “porque creo que se pueden cambiar las cosas”.

Escrito originalmente por Jaime Aróstegui para Dragón Digital

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